viernes, 14 de noviembre de 2025

no quiero desaprovechar el tiempo

 


En el auto de mi hermano hay una marca de bala y cada vez que la veo se me eriza la piel. Me hace volver un poco al día en que me entraron a robar mientras dormía. Pero no lo revivo como un trauma, sino que me autoanalizo.

Esta vez no quiero enfocarme en la secuencia en sí, sino en como me venía sintiendo estos meses anteriores, malgastando mi tiempo, actuando en modo automático. Sintiendome un observador silencioso mirando la rutina de alguien que hace rato había dejado de ser yo. Para acomodar un poco las cosas, podría decir que los factores que me deprimieron estos ultimos meses fueron: volver a la casa de mi mamá, después de un año y medio en la casa de Lagos; separarme de Claudia, después de un desencuentro emocional en Buenos Aires; un incipiente vicio en mi mente; la busqueda erronea de un Yo anterior, en vez de un Yo posterior; sentir que se me pasaba la vida sin haber logrado nada importante; ir de viaje al mismo lugar que fui con ella, sin ella; elevarme abruptamente en algo parecido al amor para caer seco al olvido despues de solo 20 dias; disconformidad con mi trabajo y con mi familia. Enemistad con mi hermano, desconexión con mi hermana, cansado de mi mamá, cansado de mi papá. Solo pensando en León como única luz entre tanto caos. Dejé de ir a la psicologa, pensé que no me ayudaba en nada; y así como dejé de estudiar Inglés, dejé de esforzarme en todo. 

Dando siempre el mínimo, no escribía, no trabajaba, no respondía, no aprendía, no disfrutaba, no pensaba, no agradecía y tampoco amaba como amaba antes. Me había vuelto una especie de zombie, solo buscando la proxima dosis de placer efímero, para poder desconectarme de esta realidad de mierda y volver a entrar otra vez en ese rincón de mi mente que cada vez siento más difícil de llegar. Llegar a ese Yo que tenía las respuestas para todo y la verdad absoluta, pero que lamentablemente se iba al mismo tiempo que los efectos de las sustancias. Casi un año esperando algo que cambiara mi vida sin yo hacer nada por buscar ese cambio. Pareciera que los problemas de identidad solo vienen a potenciarse con el tiempo y los vicios.

Por suerte, ahora entiendo que no soy un observador sin voz. Soy el narrador y tengo el poder de la historia que me cuento a mí mismo y le da sentido a mi vida. Y tengo que tener total cuidado con los hechos y sus detalles, ser honesto con los personajes y su universo. Con la verdad que me cuento.

La noche que entraron a mi casa fue figurativamente un cachetazo, un buen "despertate". Literalmente siendo despertado por cuatro individuos buscando inmobilizarme de manos y pies, 

pero poeticamente: ellos intentaban bloquear la última fuerza que me quedaba, la fuerza de mi cuerpo. Y yo, sin saberlo, les había hecho la mitad del trabajo al terminar con la fuerza de mi mente y la de mi corazón. 

Ellos, al intentar atar las extremedidades de ese animal llamado cuerpo, no sabían que ya no había nada adentro. Solo un envase de musculos y sangre que actúaba por instinto, por supervivencia.

Pude levantarme de la cama, bah, mi cuerpo pudo levantarse y pudo defenderse, pudo resistir golpes en la cara y brazos ahorcandolo del cuello, pudo empujar a cuatro y hacerlos salir por la misma puerta que entraron. Mi cuerpo había despertado a mi corazón, parecía querer salir de mi pecho, sentía miedo y adrenalina por mis hermanos, por mi hermana y mi sobrino en su vientre. 

Mi corazón y mi cuerpo salieron fuera de mi dormitorio y hasta fuera de mi casa, en un intento por perseguir a quienes me habían despertado. Era de madrugada y estaba lloviznando con tanto viento que los arboles y las luces de la calle se movían proyectando un caos de luces y sombras. Ahi es cuando los veo a todos subir a un auto. El último de ellos antes de subirse, me mira y me apunta, grabando para siempre en mis ojos el brillo plateado de un revolver escupiendome humo y fuego. Ahi fue cuando volví, cuando el ruido del impacto, hizo que mi mente se despertara. Ella me hizo retroceder, entrar en mi casa y cerrar la puerta. Me hizo ir corriendo a buscar a mi familia para ver si les habían hecho algo.

Fui corriendo a la pieza de León pero no estaba, mi mente en pánico paralizada pensando lo peor. Subí las escaleras corriendo a ver a mi hermana. Estaba bien.

Entonces bajaron mi cuerpo, mente y corazón buscando a León en alguna parte de la casa porque seguro estaba escondido. Y lo encontré y estaba bien. En sus ojos había terror también pero su abrazo pudo apagar mi miedo. Pude bajar un cambio. Aun así me acuerdo ver la sangre en mi short blanco, y verme desesperado buscando de donde salía, buscaba el impacto de la bala , capaz por la adrenalina mi cuerpo no podía sentir el dolor. Por suerte, la sangre venía de mi cara, de un culatazo abajo del ojo derecho.

En 10 minutos vino la policía, tomó declaraciones. Después vino mi mamá con su novio. Y después de ordenar un poco mi pieza, pude dormir.

Me desperté incrédulo de todo lo que había vivido. No sabía si fue el peor momento de este año, o si fue mi noche más afortunada. Después de todo, "estoy vivo" me decía, mientras pensaba también en que pudieron matarme mientras dormía, o mientras me resistía, o mientras corría atras de ellos, o solo haber dado dos o tres pasos más. Pero en fin, estoy vivo y por eso mismo puedo escribir esto, y lo más importante, hacer una reflexión sobre mí, sobre la forma en la que estoy viviendo mi vida.

Into the Clau

(Mi corazón nunca ha sido mío yo siempre lo doy) Hoy se cumplen 6 años desde esa noche en que nos elegimos (finalmente jaja), desde entoces ...